
Una variedad criolla, no comercial
El mango barranqueño es más pequeño que el mango de exportación, de forma ovalada y piel amarilla con matices verdes y rosados. Su pulpa es más anaranjada, más fibrosa y con un sabor mucho más concentrado.
No se cultiva a gran escala porque su tamaño no encaja en los estándares de la fruta fresca de supermercado. Precisamente por eso tiene sentido convertirlo en pulpa: ahí lo que importa es el sabor, no el calibre.
Cómo se cosecha y se procesa
Igual que la ciruela, el mango barranqueño se corta a mano con vara y canasta, procurando que el fruto no caiga al suelo. Se recibe en planta, se lava, se despulpa y se congela.
El resultado es una pulpa de color naranja intenso —claramente distinta al amarillo de la ciruela— ideal para aguas, paletas, nieves y postres donde se busca sabor real de mango.

