
Un fruto de la barranca
San Cristóbal de la Barranca, en la zona norte de Jalisco, tiene un clima cálido y seco y suelos pedregosos. Ahí crece la ciruela amarilla (Spondias purpurea y sus variedades locales), un árbol resistente que no necesita riego ni grandes cuidados y que da una fruta pequeña, muy aromática y con un dulzor ácido muy característico.
Muchos de los árboles tienen décadas. No son huertos plantados en línea, sino ciruelos dispersos en solares, laderas y orillas de camino, cuidados por familias que los heredaron.
Temporada y trabajo local
La cosecha se concentra en unas cuantas semanas del año. En ese periodo el pueblo entero se mueve alrededor de la fruta: quien corta, quien acarrea, quien selecciona.
Ese es el origen de ECOFRUT CIMAYI: darle valor agregado a un fruto que antes se perdía por falta de mercado, pagándolo de forma justa a quien lo cosecha y convirtiéndolo en pulpa congelada disponible todo el año.


